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La Biblia: el fundamento de la evangelización

 

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 ¿Es posible cumplir la Gran Comisión con otra herramienta que no sea la Palabra de Dios?, ¿Quién tiene la verdad transformadora: la Biblia o algún pensador religioso? , ¿ Cómo se predicará el evangelio a los perdidos si lo que afirman los hombres es más importante de lo que dice Dios en Su Palabra?

 

En la década de los sesenta, me invitaron a participar en una serie de programas en un canal de televisión de Nueva York, en la que se trataría el control de la natalidad, tema a la sazón candente. El panel estaba compuesto por un sacerdote y un laico católicos, un pastor metodista y quien escribe; todo auspiciado por la arquidiócesis de Nueva York.

El panel se encargaría del aspecto teológico del asunto, desde la perspectiva de la fe cristiana. Sugerí que lo primero era determinar la fuente de autoridad del cristianismo. En el primer programa, establecí mi posición: En materia de fe cristiana la Biblia es la única fuente de autoridad. El sacerdote agregó que la Biblia y los obispos, a lo que insistí en que era la Biblia sola.

El proyecto era grabar varios programas. La primera noche grabamos dos. Al pasar los días y no recibir aviso de la próxima sesión de grabaciones llamé al pastor metodista, mi contacto con la arquidiócesis. Él me informó que no me invitarían más porque me consideraban un pentecostal recalcitrante. Esa opinión habría hecho reír a algunos de mis queridos amigos. La verdadera razón fue el choque con las Escrituras. Corrían los años sesenta cuando me invitaron a dar una conferencia  a líderes y ejecutivos de una denominación de las que llaman el evangelio completo. Al iniciar la conferencia dije que para probar mi tesos no usaría otra autoridad que la Biblia. Considero que tengo una buena biblioteca y leo todo tipo de literatura. Soy amigo de los libros, me gusta la investigación, pero para probar un artículo de fe solo uso la Biblia.

Los participantes de la discusión citaron a autores y determinaciones  de asambleas denominacionales, pero no la Biblia. Vana fue mi insistencia para que expresaran en versículos de la Biblia lo que citaban. El que tenía mayor jerarquía señaló que quería decir un pensamiento que, aunque no estaba en la Biblia, estaba lleno de sabiduría. Le pedí que expresara esa sabiduría en versículos bíblicos, pero no lo conseguí.

Semanas después coincidí en otra reunión con uno de los ejecutivos presentes en la reunión a la que acabo de referirme. Este hombre, uno de los más ilustres de su denominación, líder de muchos años, blanco en canas, me dijo : <<la Biblia>>. Lo irónico es que ellos se consideraban conservadores, y a mí me tildaban de liberal.

Durante el Primer Congreso Latinoamericano de Evangelización, celebrado en Bogotá, en 1969, el pastor con quien compartí el cuarto del hotel recontó una historia que revela el lugar que ocupa la Biblia en la vida de la iglesia. He aquí la historia que le relató.

Él se graduó en un prestigioso seminario de Nueva York . Uno de esos en los que han enseñado algunos de los grandes cerebros de la teología europea y americana. Mi amigo estuvo allí, muchos años después, tomando un curso de actualización. En una clase, el profesor les preguntó a los presentes- todos líderes que regresaban al seminario después de años de servicio-, cuál era el concepto que Lucas presentaba de Cristo en su evangelio. Nadie respondió. Repitió la pregunta con cada uno de los otros evangelios, pero nadie contestó. Luego planteó el asunto usando a teólogos alemanes, a la sazón en boga. Las manos se levantaron de inmediato. Me dijo mi amigo que el profesor se frustró de que esos líderes supieran más de la teología que provenía de Alemania que la que vine de la Biblia.

 

El gran conflicto del cristianismo  organizado es que vive de espaldas a la Sagradas Escrituras. Es un problema tanto de católicos como de protestantes. Los ejemplos citados pertenecen a la iglesia católica, a las evangélicas históricas y a las carismáticas. La razón por la que tantos elementos extraños a la esencia de la fe están presentes en la vida de la iglesia es porque el cristiano promedio es analfabeto funcional en lo que a la doctrina cristiana se refiere.

Para que a uno no <> hay que saber lo que es un gato o lo que es una liebre. La iglesia ha sido plagada por elementos de religiones de misterio porque desconoce lo que es cristianismo y lo que es misticismo pagano. Lo mismo pasa con los que dicen que la Biblia y la ciencia se contradicen. Esta gente o no sabe de la Biblia o no sabe ciencia.

Un ejemplo es suficiente. ¿ Cuál es el fundamento de los que promueven la risa en el culto como bendición del Espíritu Santo? Ellos alegan: <>. La Biblia dice que cuando se produce una manifestación del Espíritu Santo, <>.

 

"Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzgue"

1 Corintios 14:29

El misticismo pagano afirma que la razón es el peor enemigo de la espiritualidad. En las religiones  de misterio la expresión <> es contraindicada. El gurú, el shamán, el brujo, se las sabe todas y el pueblo debe aceptar lo que digan esos <>.

En la iglesia actual muy pocos son los que van directamente a la fuente de "la fe una vez dada a los santos" Judas 3. La práctica de los de Berea, de quienes el libro de los Hechos 17:11 dice que  "eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la Palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así"es prácticamente  desconocida en la iglesia contemporánea. La exégesis sana, piadosa, brilla por su ausencia.

Hay líderes que asisten a un retiro, a un taller , a una campaña o congreso y regresan a sus congregaciones para implementar , sin análisis ni crítica alguna, lo que vieron. Esto dura hasta que asisten al próximo evento donde escuchan nuevas ideas que tomarán el lugar de las anteriores.  Tales líderes no han integrado un sistema cristiano de valores. No han desarrollado una cosmovisión cristiana. Lamentablemente, como decían en mi pueblo, <>. No existe un categórico marco bíblico de referencia que juzgue y guíe a la iglesia con firme  timón  y rumbo definido a través de este  turbulento mar de cambios y novedades.

Hace años escuché en una reunión de pastores a un evangelista muy conocido. Este hombre les dijo a los presentes que los cristianos perdían su tiempo cuando oraban por los gobernantes. Aparentemente, dicha por él, la declaración tenía peso en la audiencia a la que se dirigía, pero mi mente fue de inmediato a 1 Timoteo 2:1-2 :"Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad". Estas palabras contradecían lo que el inspirado predicador declaraba , pero aparentemente la contradicción pasó inadvertida. Una de las ventajas de tener cierta cosmovisión es que funciona automáticamente. La Biblia es imprescindible para el desarrollo de una iglesia sana. Lo prescrito por el apóstol  Pedro sigue siendo la dieta  correcta: " Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación" 1Pedro 2:1-2. Hoy nos especializamos en el pensamiento de los grandes teólogos, pero no en el de los evangelios o las epístolas. La mayoría de las denominaciones- sino todas-, parten de coyunturas históricas separadas por siglos de la fuente de "la fe una vez dada a los santos".

Dos obstáculos tiene que vencer el Espíritu Santo para que la Palabra que inspiró se acepte como rectora de la vida de la iglesia que Cristo compró a precio de sangre.

 

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1) Intereses creados.

Para muchos es difícil enfrentarse a la estructura que ha usurpado el lugar de la Palabra de Dios porque está en juego la posición y la seguridad económica.

2) Soberbia humana.

El otro obstáculo que debe vencer el Espíritu Santo es la soberbia de los que dicen estar bajo Su dirección. Después de años de tradiciones erróneas, y de ausencia de la Biblia en el púlpito, la soberbia del hombre no le permite aceptar que está equivocado. Pararse frente a la congregación y reconocer que la ha llevado por un camino a la altivez de espíritu.

Para que la iglesia recupere su poder espiritual, para que restaure su credibilidad, frente a un mundo que le ha perdido el respeto, tiene que volverse a la Biblia. Para que la iglesia sea lo que Dios quiere- luz del mundo, sal de la tierra-, y no un lugar de entretenimiento o de curiosidades metafísicas o paranormales, la Biblia tiene que determinar el rumbo.

 

Por Les Thompson