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Testimonio

 

Cómo salí de la depresión

 
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Estamos en la década de la depresión. Para ella no hay edad, clase social, raza ni credo; vivimos en una constante lucha para vencerla, pero vemos que es como cáncer que acaba con la persona.

El niño se deprime porque no le dan lo que desea; el adolescente lucha con su transición de niño a hombre, no desea volver a la niñez y se deprime porque el mundo le queda grande. Los padres no saben encaminar su hogar, escapando al mundo del deprimido; los ancianos ven que el mundo se les va de las manos y que dejando muchas cosas por hacer, entran en la más grande depresión.

¿ Qué es la depresión? Médicamente podemos describir la depresión como un estado emocional caracterizado por un abatimiento exagerado, pérdida de interés por el mundo exterior, tendencia neta a la pasividad y al abandono y por creer firmemente en la inutilidad de todo esfuerzo para lograr situaciones gratas y satisfactorias.

<< He estudiado bastante acerca de la depresión, ¿por qué? Porque durante mucho tiempo este fue mi problema. Si no me identifico con el cien por ciento, me identifiqué con el noventa por ciento; todos estos sentimientos los sentí desde muy niña: Cuando tuve uso de razón me enteré que era hija adoptiva, lo que causó crisis en mí. No comprendía cómo una mujer puede abandonar a su bebé y creí que todo el mundo me iba a abandonar...Me volví una persona muy pasiva. No me importaba lo que pensaran de mí y me dejé llevar por el abandono creyéndome incapaz de efectuar cualquier labor>>

 

Cuando un niño tiene una experiencia traumática que determina su seguridad y auto aceptación proyectará imágenes en el futuro que  borren esas experiencias y se pintará un futuro que le proporcione aceptación y aprobación.   Así lo hice, pero particularmente la aceptación la traté de lograr manipulando a la gente, preocupándolos a cada instante con mis estados maníaco depresivos.

Toda persona necesita amor y sentir que su amor es aceptado y en algún grado restituido. También es muy importante el poder expresar el afecto, pero la persona deprimida se cierra a esto, ya que se siente triste, amargada y lo expresa llorando, en su forma de hablar, y en el movimiento del cuerpo y en los ojos, dejándose aprisionar en las barreras del inconsciente, fantasea anhelando que todo fuera diferente...no se enfrenta a la realidad...

Para mí era el pan diario; cuando se me daba cualquier tarea; específicamente en las citas con mi psicóloga, mi respuesta era no puedo hacerlo , aunque sabía que en el fondo si podía. Lo que pasaba era que no quería cambiar mi forma de ser porque así tenía a todo el mundo a mi alcance

 

Existen tres características principales de una persona que sufre de depresión:

 

1. Pierde sus ilusiones, no tiene metas: ¿Cuáles son sus metas?

2. No quiere crecer: Quería seguir viviendo en el momento en que me dejaron en la puerta de esa casa

3. Pierde la fe: decía no puedo hacer nada, no hay salida, fracasaré.

 

Este estado puede ser el resultado de alguna circunstancia en la vida que le ha afectado en el área física como mental.

 
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En el área física se empieza a experimentar apatía, letargo (no me importa nada), pérdida del impulso sexual, comportamiento irregular en el sueño, hasta que termina por experimentar dolencias físicas.

En lo emocional y mental descubre que sin razón aparente le invade la tristeza, el lloro, la hostilidad, irritabilidad, ansiedad, temor, desesperanza y cree que nadie lo quiere no desea ayudarlo.

El descubrir y aceptar la causa de mi depresión fue el paso más difícil que pude tomar en aquel momento, pero hoy me doy cuenta de que ese primer paso fue decisivo.

 

Hay estados depresivos normales, donde las circunstancias lo llevan a ella, por ejemplo: la muerte de un ser querido, pérdida de un status o posición, separación o divorcio, desajuste financiero, rompimiento amoroso, ausencia del hogar por primera vez, etc.

Pero con el pasar del tiempo hay personas que se recuperan, regresando la esperanza y felicidad en su vida; pero también existen personas que se dejaron envolver en ellas y lograron enfrentarse a la situación. A estas podemos agregarles otras características comunes en las personas depresivas: una autoestima si no nula, muy baja.

<< Yo, por ejemplo, no me creía buena en nada>>. Desilusiones: hizo castillos en el aire que se derribaron; quizás sus propios padres, hermanos, esposo, amigos, hijos, las desilusionaron. Comparaciones injustas: la compararon co  su hermano mayor, su mejor amigo. Enfermedades: padece constantemente de diversas enfermedades que la llevan a la cama. Depresión postparto; el tener un hijo la obligó a cambiar su rol y se siente insegura. Rechazo: metas inadecuadas, se pone o le ponen metas difíciles de cumplir, etc.

Tratamientos hay muchos, desde electroshock hasta medicamentos,

Busqué por todos los medios salir de este estado, leí artículos, visité médicos, estuve por largo tiempo en tratamiento antidepresivo; pero mi situación continuaba; es más, puedo decir que empeoraba. Cuando ya no veía salida para mi mal, pensé quitarme la vida, no dándome resultado tampoco. Fue en ese momento en que se me presentó un ser que me aceptaba tal y como yo era, dándome sólo su amor. Recuerdo que como última instancia accedí a conocerlo. Ese Ser es Jesucristo. Fue sólo en ese momento en que comprendí que si Él me amaba y aceptaba tal cual yo fuera, por qué yo iba a seguir rechazándome y deprimiéndome por cosas que habían pasado. Poco a poco comencé a experimentar su sanidad y cambio en mi vida. Recuerdo los pasos que tomé:

 

- Invité a Jesucristo a mi vida.

- Comencé a renovar mi mente diariamente.

- Me dispuse a cambiar mi actitud de negativismo por una actitud positiva siempre.

- Dejé de utilizar una de mis armas que era la autoconmiseración.

- Visualicé  metas fundamentales en mi vida escribiéndolas para mantenerlas siempre presentes.

Constantemente le agradecía a Dios por su amor, aceptación y razón de vivir.

 
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Hoy soy una mujer de 34 años, licenciada en idiomas viviendo una vida de éxito como personas y como profesional.

Gracias Señor.

MG.Z