El Divino fluir VIII Parte
Siguieron meses de sufrimiento. Su esposo gastó miles y miles de dólares en hospitales, instituciones y en tratamientos de choques eléctricos. Finalmente fue enviada a su hogar sin ninguna esperanza de recuperación. Ella permaneció en su casa en Texas, atormentada de alma. Sus ojos estaban vidriosos. No podía caminar pues no tenía equilibrio. La tenían que alimentar como a una niña. No le era posible ir al cuarto de baño por sí sola. La vigilaban enfermeras por turnos, las veinticuatro horas del día. En ocasiones gritaba con terror al ser acosada por el diablo.
En uno de sus momentos de gran agonía, saltó de la cama y se aferró a nuestra madre. Asiéndose de ella, gritó que deseaba morir para liberarse de tal tormento. Entonces, por alguna razón desconocida en ese momento gritó: ¡Llama a Juan, llama a Juan! . Se refería a mí, por supuesto..
Mientras todo esto sucedía, yo no estaba al tanto de la tortura en que se encontraba mi hermana. No sabía que los médicos se habían dado por vencidos.

encontraba y supe que el amor de Él manaba hacia ella.
Me volví hacia mi esposa y mi suegra y les dije: María está desesperadamente enferma, pero Dios me ha hablado, me ha dicho que la hora de su liberación ha llegado .
Dos días más tarde mi madre llamó para decirme que María estaba peor de lo que ellos habían pensado. Le dije: Madre, lo sé todo. Dios me habló hace dos días diciendo que la hora de la liberación de mi hermana había llegado .
Mi madre empezó a llorar y preguntó. ¿Cuándo puedes venir? Ella todavía no había recibido el bautismo en el Espíritu Santo. Este es un ejemplo de que aun cuando tu familia no entienda tu experiencia con el Espíritu Santo, debes mostrarles amor y luego aguardar. Se presentará la ocasión en que ellos te digan : ¿Cuándo puedes venir? .
Le dije: Madre, estamos esperando la venida de un bebé en cualquier momento y no podré ir antes de que el niño nazca . Nuestro hijo nació esa noche. Dejé a mi esposa en el hospital y emprendí el viaje, conduciendo el auto hacia Dallas donde se encontraba mi hermana. Oré en lenguas durante las 240 millas (384 kms.) de recorrido. Puedo imaginarme al diablo sentado en el capó de mi auto y a otros demonios en cada guardafango pensando : ¿Queestará hablando este hombre? . Ellos no lo podían saber ya que cuando hablamos en lenguas extrañas, hablamos secretos solamente para Dios, y Satanás no puede entendernos.
Antes de dejar mi hogar para salir de viaje, el diablo me había dicho : Tu hermana María no va a sanar. Todo lo que estás pasando acerca de ella está solamente en tu imaginación . Me estuvo martillando con esto por tanto tiempo que llegué a sentirme abatido y descorazonado. En mi desaliento clamé al Señor diciendo: Señor, Satanás me está diciendo que mi hermana María no va a sanarse. Yo creo haber oído de Ti. Señor, háblame ahora, por favor. Tú sabes lo ignorante que soy, apenas sé sobre estas cosas. Háblame en este momento por favor .
Después hice algo que no recomiendo como una práctica general, pues podemos caer en muchas dificultades. El Señor, conociendo mi desesperación y mi total dependencia de Él y de las promesas de Su Palabra, fue misericordioso conmigo.
Abrí la Biblia y señalé con el dedo un versículo, pidiéndole al Señor que me hablara definitivamente sobre mi hermana María. Era Lucas 1:30 María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios . ¡Mi corazón se desbordó en alabanzas!¡Verdaderamente
el Señor había hablado y , aún más, mencionado el nombre de mi hermana! No temas, María, has encontrado favor con Dios .
Sin embargo, como ya dije, no recomiendo que busquemos dirección divina de esta manera. La Biblia no es un libro mágico. No es una especie de juguete astrológico. No es algo con lo que podamos jugar. Pero sólo en algunas ocasiones Dios si nos habla a través de manera que utilicé para hallar dirección.
Cuando llegué a Dallas, H.C Noah, pastor de la iglesia de las Asambleas de Dios en Oak Cliff, fue conmigo a la casa de María. Cuando entramos, la vimos tendida en su cama. No me reconoció. Aproximándonos a su lecho, me incliné sobre ella y dije: Demonios, les ordeno en el nombre del Señor Jesucristo que dejen a mi hermana María. Abandonen este dormitorio y abandonen esta casa. María, en el nombre de Jesús, levántate y anda .
Luego pareció como si cuatro personas la hubieses agarrado y la hubiesen lanzado fuera de la cama .. Continuará.

