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Siete Frases para hundir una buena idea

Examinando lo que decimos

 

         ¡NUNCA FUNCIONARÁ!

 

Imagina que la historia de los inventos hubiera sido marcada por personas que, ante cada brillante idea, exclamaban: “¡nunca funcionará!”. No tendríamos el teléfono, ni la radio, ni el avión, ni ninguno de los miles de aparatos que simplifican nuestra vida cada día. Thomas Edison falló más de setecientas veces antes de crear el bombillo eléctrico. No se dio por vencido, porque creía, contra viento y marea, que existía una forma de hacerlo funcionar.

 

         ¡NUNCA ANTES LO HEMOS HECHO DE ESTA MANERA!

 

La vida y el paso del tiempo nos imponen, indefectiblemente, cambios y ajustes, aun cuando los veamos con cierto temor. Un niño de dos años no puede seguir, a los veinte, tomando la mamadera simplemente porque “siempre se ha alimentado de esa manera”. Crecer significa abrirse a recorrer caminos nunca antes transitados. La dificultad no radica en sentir miedo, sino en dejar que el miedo decida por nosotros.

 

         NOS VA MUY BIEN ASÍ COMO ESTAMOS

 

La única razón por la que nos aferramos a esta idea es porque hemos dejado de creer que siempre existe espacio para mejorar, aun cuando se hayan alcanzado altos niveles de excelencia. Quien deja de crecer, deja de vivir. Aun en la vejez, la persona madura siempre se estira hacia algo mejor de lo que posee, porque la impulsa una insatisfacción santa.

 

         NO TENEMOS LOS RECURSOS PARA REALIZARLO

 

Los recursos para materializar las ideas rara vez aparecen por adelantado. Más bien la historia del pueblo de Dios es de personas que se lanzaron por fe a caminar tras una visión, y los recursos aparecieron por el camino. Si esperáramos hasta contar con los recursos, la mayoría de nosotros ¡nunca lograría nada! El Señor no sustenta al que está esperando, sino al que está comprometido en caminar con Él por dondequiera que vaya.

 

         NO ESTAMOS LISTOS PARA AFRONTAR ESTE DESAFÍO

 

Nunca se está listo para afrontar un desafío. Las conquistas no son de los que están preparados, sino de los que se animan a una aventura a pesar de sus debilidades e insuficiencias. Definitivamente es una ventaja ¡ser débil! y reconocer que uno no está listo para afrontar un desafío, porque los desafíos solamente pueden ser conquistados de la mano del Señor.

 

         ¿POR QUÉ NO DEJAMOS QUE LO LLEVE A CABO OTRO?

 

Miles de proyectos nunca nacen porque todos están esperando que los implementen otros. En la última cena, doce de las trece personas presentes estaban incómodas porque nadie les había lavado los pies. Todos veían la necesidad, pero solamente uno tomó la toalla, se la ciñó, y comenzó a lavarle los pies a cada uno. Tomar la iniciativa es una de las cualidades que distingue a la persona madura porque sabe que, mientras todos esperan, la vida pasa.

 

         ¿Y QUÉ PASA SI NOS VA MAL?

 

Es muy probable que en algunas empresas nos vaya mal. No existe una fórmula para evitar el fracaso. Para caminar sobre el agua ¡necesitamos estar dispuestos a mojarnos! Es el precio que han estado dispuestos a pagar todos los osados que se animaron a creer las propuestas que Dios puede traer a nuestra vida. Todas estas personas, sin embargo, poseían un secreto: creían que, para quienes andan en Cristo, no existe el fracaso.¡En Él, absolutamente todo ayuda para bien!

 

Revista APUNTES PASTORALES - Volumen XXV - Número 3 - Abril-Junio 2008